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Maurizio Medo: algo nuevo bajo el sol, por Lourdes Marín

Entrevista al poeta peruano con ocasión de la próxima publicación de su libro "Cuando el destino dejó de ser víspera (poesía reunida 2005-2015)".

Publicado: 2015-05-16

Presentamos una entrevista al poeta Maurizio Medo, como adelanto a lo que será la próxima publicación de "Cuando el destino dejó de ser víspera (poesía reunida 2005-2015)", por ediciones Liliputienses. La entrevista está a cargo de Lourdes Marín. 

Por: Lourdes Marín E.

Crédito de las fotos: Ed. Liliputienses /

Maurizio Medo



Maurizio Medo: algo nuevo bajo el sol


Emily Dickinson, escribe Eduardo Moga, decía que algunos solo encuentran -solo encontramos- consuelo en lo inestable. El poeta peruano Maurizio Medo, quien tuvo la gentileza de dialogar con nosotros antes de la aparición de su obra reunida “Cuando el destino dejó de ser víspera”, es uno de ellos pues, como sostiene el poeta y crítico español, prefiere derrotar en un mar de imposibilidades, donde los únicos pecios que avista son los restos carbonizados del pensamiento, las trazas, aún humeantes, de una inteligencia estallada. Cedemos la voz a Medo, un autor cuyo nombre viene constituyéndose en un sinónimo de la nueva, y buena, poesía que solo se puede escribir en, y aún casi contra, de nuestro idioma.


¿Qué significa para ti el hecho de publicar “Cuando el destino dejó de ser víspera”, tu obra reunida?
“Lo que queda” en el sentido que al elaborar la edición, al remasterizarla, pude liberarme del sonido de algunas notas que me resultaban molestas, aquellas provenientes del “ruido biográfico” producido por temperaturas emocionales ajenas a la poesía. “Lo que queda” entendido también como la tranquilidad de haber limpiado el ripio y sentirme simplemente como alguien que escribe y no un escritor, hecho que me permite ubicar mi escritura en su propio devenir más que en función de la historia.
Pese a ello la experiencia muy está presente


La experiencia en sí, sin posesivos, en las cuales las huellas que podemos encontrar son una marca de voces entremezcladas (a eso me refería con la idea de sentirme como “alguien que escribe, no como un escritor) a través de un flujo no diferenciado y continuo que no nos remite necesariamente al momento de esa experiencia.

Creo que “Cuando el destino dejó de ser víspera” es un totum revolutum que rompe con el logocentrismo de una voz poética y una identidad.

¿El hecho de editarlo en España con Ediciones Liliputenses y no en el Perú es algo anecdótico o podría relacionarse con tu crítica respecto de la poesía peruana?

Acabo de publicar en Praga, ¿este es un hecho político? Para nada. Tampoco lo es publicar en España o en el Perú. Ahora no voy a negar que editar con Liliputenses trasciende la anécdota. Con José María (Cumbreño) participamos en la misma “guerrilla”, como también con Antonio Cordero, Enrique Mercado, Benito Del Pliego, Antonio Méndez Rubio o Viktor Gómez, pero esta nada tiene que ver con las geografías y sí con el pensamiento. Lo que pude decir sobre la poesía peruana (y sigo pensando que la escrita durante los años 90 tiene una interesante correspondencia con la situación del fútbol, ergo es muy mala) es un hecho que no voy a negar nunca. Es más cuando te hablaba de haber “limpiado el ripio” me refería a los textos que escribí durante ese período. Y como este libro es “lo que queda” (rá) siento que su relación con lo modal peruano es algo que me sitúa “afuera” de ello –de acuerdo al hit parade del canon- no de una tradición, de una que me aparto para devenir, consciente que mi origen no está en el pasado.


AMERICAN POET


                                                  Para Mario Bellatin 


Sea lo que fuere un poeta estadounidense (como

observó Simpson) este debe tener un estómago

que pueda digerir caucho, carbón, uranio…


Mulligan lo es, pero no arriesga, envejece

rumiando pasto un ikh bin nisht

an amerikaner dikhter

No creo que la escritura se restringa al contrabando

de unas cuantas reflexiones, articuladas bajo súbitas

transiciones atmosféricas (cuya síntesis aparece

digitalizada con el valor de un hashtag ),


mínimas como esa fracción de segundo en la que

Basho escribió ¡zas¡ sin percatarse

que la rana “chapaleaba”, náufraga en esa versión

chilanga de don Octavio Paz


—Las ranas son afrodisiacas—comentó Lady Diana

Y como Carlos estaba en Glasgow quien la oyó fue

el doctor Hasnat Khan No sé si Carol Ann Duffy

pensó en ellos antes de concluir la frase “enamorarse

es un glamoroso infierno”

y ni siquiera si sus glándulas ahogaron en tal pacto

porque no habrá nadie para una aeda de la corte

que celebra efemérides y un largo etcétera

en aras de la gloria nacional

El mayordomo lo supo: yo no era un poeta británico y

el corro de poetas indigentes becados en Manhattan

se aproximó fraterno


Eran peruanos hasta darla media vuelta al descubrir

que yo no sabía cómo dibujar un guarango


No fue impreso en el pavés


Perdonarán: soy de Camelot

sea lo que signifique

ser un poeta peruano


Maurizio Medo en montevideo, uruguay

Lo paradójico es que pareciera que tu historia dejara rastros al recorrer el libro incluyendo señas particulares de identidad como tu nombre, ¿es una emboscada?

No, moving information (de acuerdo con Perloff) Es un procedimiento (y un goce) para procesar cierta información a través del lenguaje. Lo paradójico para mí es cómo se lee poesía en el sentido de empecinarse en situarla subsidiaria de la experiencia: “¡entonces es él¡”… “uy, estaba enamorado”…. “perdió el empleo”. Lo que ocurre en el lenguaje (poético) no tiene por qué haber ocurrido en la biografía y, en el caso de la poesía ni siquiera en la ficción, la misma que parece constituirse en un “bien” exclusivo de la novelística. Simplemente son piezas que se dejaron tiradas por ahí. La emboscada a la que te refieres es una estrategia que persigue un objetivo, una ventaja y un beneficio, en el caso de esas piezas sueltas es muy simple: quedaron como parte de la pluralidad de las huellas que uno va encontrando en el camino. Tampoco se trata de abolir la (no mi) experiencia sustituyéndola arbitrariamente por otros signos. 




Con todo el pasado por delante para nosotros

el tiempo dura dos veces Por gravedad


La de una historia que no sabe conjugar ayer

con presente, tal si alguno de estos fuera

una hespéride que existe a través

de cierta oralidad


Para adelantar al pasado los peruanos desarrollamos

una resistencia muy particular: debemos correr

una perpetua maratón hasta alcanzar el presente


—Mañana correremos más rápido—prometemos,

mientras quedamos cada vez más atrás


Y volvemos a empezar sin saber que el diálogo,

para las futuras generaciones,


en vez de con la república,


debió ser con nuestro origen


y desde ahí cruzar al infinito

¿Por qué el título, es otra de “esas piezas que se dejaron por ahí” o este tiene alguna relación contigo?
“Cuando el destino dejó de ser víspera” originalmente sería un capítulo de “Dime novel” que ya no sé, te confieso, si queda o no. Y es curioso puesto que hablamos de un libro totalmente ajeno a mi experiencia (y que, en ese caso, se refiere a la tragedia de Suzanne Foster) pero no a mi historia. ¿En qué sentido? Cerré el libro poco después de haber cumplido 50 años. Es gracioso pero siempre me aterró esta edad, a tal punto que poco antes de cumplirlos conversaba con algunos amigos sobre esto. Solo me faltaba preguntar: ¿y duele? Y sí, dolió, hasta que me di cuenta que, fuera de la cábala (y de las cuentas bancarias), un número, cualquiera que sea este, no significa absolutamente nada.
Pensaba que la publicación de “Cuando el destino dejó de ser víspera” coincidía con la aparición de “Dime novel” en la ciudad de New York. El título parecía referirse a un momento particularmente importante para ti.

¿Por las ediciones dices? No. A lo largo de este año, desde que cerré estos libros, venía pensando que así como no puedo imaginarme sin escribir sería plenamente feliz sin publicar. Un proceso absorbe completamente al otro. Cuando comencé a componer “Dime novel” (que es como una respuesta en clave paródica a los continuos reclamos de las hablantes presentes en la escritura de Anne Carson), el mismo día que concluí el texto en homenaje a Lou Reed, sabía que este libro se publicaría en New York, llámalo presentimiento o como quieras, entonces hay muchas claves (calles, avenidas, personajes, costumbres, vecindarios) que hasta podrían ser ajenos para el lector del sur de las Américas. Lo que hago, y esto lo hago desde que compuse “Homeless”, es poesía investigativa, lo que yo denomino así, y es el procedimiento que encontré para estructurar un concepto personal de novelística, asumiéndola como una hija bastarda de la poesía.


 

próxima aparición del poemario por ed. liliputienses de españa

“… una manera hasta ahora inexistente de relacionar las cosas o pensarlas, de modo de que el pensamiento y la mirada se cuestiones y se redescubran permanentemente”, como escribió Freidemberg.

Daniel, tremendo poeta, fue muy generoso. Mira no lo sé. Jamás me obsesionó apostar por lo “nuevo”, por lo general desconfío de ello, pero sí jugármelas por lo que pudo haber quedado libre, ¿para qué?, para crear algo. No me refiero a eso “sin influencia”, para los griegos la agon estaba presente hasta en los juegos olímpicos. Tal vez a lo que sobra, fuera de escena. Por ello hace poco hablé de “construir con los desechos de la civilización”, ¿me refería a qué?, pues a lo que quedó “afuera” de la institucionalización dogmática, y mucho me temo que la poesía es víctima de este acecho. Felizmente la (muy poca) gente con la que puedo hablar sobre esto carga a cuestas su propia noche, aún bajo la luz del día, y eso constituye una señal de (ruta y) esperanza. 




La radio que anunció la muerte de Jack Spicer

no advirtió que su fantasma cruzaría en

bicicleta lo que sucede entre nosotros para

delimitar una frontera entre lo que dijimos

y su pasado evitando los malos entendidos

con un estricto sentido antihorario Sin advertir

que jamás cruzó en bicicleta Fue en una barca

A través del río porque allí cualquier reflejo

existe cuando algo cae en el fondo de sus aguas

y mantiene viva la ligazón del río con el viaje

(y que juntos saben ocultar) La pintura que

me anunció la muerte de Spicer no pudo

reconocerlo entre los miles que observaban

el juego de los Mets agregando una línea

pintada con un color primario sobre la jarra

(había una jarra) que pudo ser Percival

herido por una noticia con ráfagas de balas


El profesor que me explicó su muerte dijo que

esta no había sido del todo consumada

—Es el lenguaje—concluyó


Escrito por

Mario Pera

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Publicado en

Ruido Blanco

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